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Los tres sacrificios que debes estar dispuesto a hacer si decides emprender

A diferencia de lo que muchos piensan, y como ya hemos hablado anteriormente,
empreder siempre va a demandar de nuestro tiempo, dinero y energía, por lo que
debemos estar dispuestos a hacer sacrificios personales que nos permitan lograr eso
que tanto anhelamos.

Y si buscamos la definición de sacrificio encontraremos que es: “Esfuerzo, pena,
acción o trabajo que una persona se impone a sí misma por conseguir o merecer algo o
para beneficiar a alguien”. Si parafraseamos esta definición podemos decir que no es
más que aquellas acciones que estamos dispuestos a hacer para lograr lo que
queremos. ¿Cuál es el precio que estamos dispuestos a pagar?

Siempre que queremos algo sacrificamos parte de nuestra voluntad o deseos,
sabiendo que hemos tomado la mejor decisión y que a largo plazo podremos
disfrutar de los frutos de esa acción. Por ejemplo, cuando somos pequeños que nos
levantamos muy temprano para ir a la escuela, y luego en la tarde debemos hacer las
tareas sacrificamos dos o tres horas más de sueño, o salir a jugar con nuestros
amigos para poder cumplir con nuestra responsabilidad. Igual en la universidad y
así mismo con el mismo trabajo ya luego que somos adultos. A corto plazo es posible
que hasta envidiemos a quienes viven y disfrutan el momento, sin embargo a largo
plazo la historia se invierte.

Con el emprendimiento no es diferente, y quisiera compartir los principales
sacrificios que debemos hacer si queremos tener éxito en lo que hacemos:

Primero: Renunciar a nuestra zona de confort
Albert Einstein decía que es imposible obtener resultados distintos haciendo lo
mismo. Lo primero que le va a demandar un emprendimiento es salir de la zona de
confort, dejar su empleo, trabajar en sus horas libres, fines de semana y/o días
feriados, capacitarse en materia de negocio o en lo que hemos decidido emprender
para ser los mejores, levantarnos más temprano y/o acostarnos más tarde… En fin,
nuestras vidas serán alteradas y debemos saber si estamos dispuestos a que eso
pase, de lo contrario, no emprenda, pero algo si les digo, no crean en cuento barato,
el éxito, la fortuna y el poder son fruto del trabajo duro, no de la suerte.

Segundo: Estilo de vida – financiero
Como podemos ver es muy parecido al anterior, pero en este punto quisiera
puntualizar la parte financiera. Debemos estar dispuestos a cambiar nuestro estilo
de vida o mantenerlo de ser modesto, los primeros años son de inversión, y dinero
que hoy gastamos en fiestas, restaurantes, conciertos, ropa de marca o vacaciones
en lugares exclusivos pueden ser la gasolina que mantenga nuestro negocio en
funcionamiento. Y muchos diran, a mí me va muy bien, yo les digo: Guarde pan para mayo! Reinvierta, no gaste las utilidades, estas son la garantía de crecimiento o permanencia en el mercado.

En este caso lo correcto es que nos pongamos un sueldo modesto y nos ajustemos a
ese presupuesto, de esa forma no tendremos la tentación comernos las utilidades,
llegará el día en el que las mismas serán tan altas que podremos disfrutar, pero
primero se siembra y luego se cosecha, no nos comamos la semilla, ella nos puede
dar frutos de por vida, incluida a nuestra generación.

Tercero: El ego
Ojo con este punto, en la pelicula “The Walk” el equilibrista se cayó en una de sus
prácticas, y su mentor, quien miraba desde abajo le regaló un consejo: “No has
llegado hasta que no llegues, a un paso de la meta tu ego te puede hacer caer”. En mi
humilde opinión se puede medir el éxito de una persona después de cinco años
como mínimo, y quienes llegan a este punto por lo general ya han aprendido lo que
estoy diciendo, en el mercado miles entran y salen, pocos permanecen.
No celebremos hasta no llegar, sacrifiquemos las ganas de demostrar y trabajemos
para hacer.

Y tú, ¿qué estás dispuesto a sacrificar por tus sueños?

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