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¿Cómo sobrevivir al valle de la muerte de los emprendedores?

El valle de la muerte de los emprendedores es el que va desde que iniciamos el
desarrollo de la idea o proyecto hasta que este llega al punto de equilibrio y
comienza la estabilidad financiera del negocio.

Todos los emprendedores inciamos con una pasión, fuerza y determinación
envidiable, enamorados loca y ciegamente de nuestros emprendimientos. Sin
embargo, y sin importar que tan preparados hayamos empezado, la mayoría, por no
afirmar que todos, pasamos por ese momento de batalla, prueba y error que los
expertos han denominado “valle de la muerte”. Esto se relaciona con el Parque
Nacional Valle de la Muerte que está ubicado a unas 200 millas (330 km) al noreste
de Los Angeles, California, caracterizado por su clima adverso, y donde se produce
un fenómeno extraño: las piedras que se mueven solas.

¿Qué significa trabajar en un clima adverso y muchas veces la capacidad de
movernos solos? Significa trabajar bajo incertidumbre, invertir todo el dinero y
tiempo al negocio, buscar y conquistar a los clientes, validar el mercado, mantener
los costos operativos en su mínimo valor, aumentar el capital, mejorar
constantemente la calidad, mantener el equipo de trabajo, cumplir con nuestras
obligaciones legales e impositivas, competir en condiciones desiguales… En fin,
trabajar en un clima adverso significa trabajar con el “cuchillo en la boca”,
administrando la empresa, buscando clientes, proveedores, empleados, socios y/o
inversionistas.

La segunda capacidad es la de movernos solos, y se debe a que por lo general en esta
etapa el emprendedor debe superar frases como: “busca un empleo”, “llevas mucho
tiempo”, “eso no funciona”, “muy bonita la idea, ¿y el dinero?”, entre otras.
Como emprendedores debemos conocer y estar preparados para esta etapa, pues
entre el 70-90% de estos nuevos negocios cierran antes de lograr el punto de
equilibrio y pasar a la etapa de crecimiento y ganancia. Los ecosistemas de
emprendimiento la toman en cuenta y crean mecanismos de apoyo para el
acompañamiento de los mismos. En el caso de los inversionistas, lo consideran
como parte del riesgo financiero.

Es muy difícil afirmar el tiempo que pasamos en este famoso y temible valle, pues
va a depender del tipo de empresa que sea, del sector, del tamaño, del equipo y del
ecosistema donde nazca. Según expertos, si la empresa es dinámica o de alto
impacto este puede durar hasta 5 años. Lo más importante es conocer nuestro
negocio y estar preparados para sobrevivir. Por ejemplo, si vamos a un desierto
sabemos que necesitaremos como mínimo mucha agua y comida, para que nos
encuentren linternas, para protegernos, casas de campaña y ropa adecuada al día y a
la noche. Lo mismo pasa con nuestros emprendimientos, lo mínimo para sobrevivir es el capital y el equipo de trabajo, para que nos encuentren (valoren e inviertan) un buen plan de negocio, vídeos, publicidad virtual, página web y/o redes sociales, y
por último, para protegernos necesitamos estrategias que nos ayuden a enfrentar a nuestros competidores.

Si no has iniciado tu emprendimiento, debes tomar en cuenta esta etapa.
Si ya estás en él, busca apoyo de otros emprendedores, instituciones de apoyo y/o
consultores. Si ya saliste, sé mentor y apoya a otros, cuéntales cómo saliste, qué funcionó y qué
no. Guerra avisada no mata soldado, así que no nos asustemos, vamos a prepararnos, vamos A Emprender.

Recuerda que puedes hace cualquier cosa que te propongas, pero requiere acción,
perseverancia y encarar tus miedos. Gillian Anderson.

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